El detenido fue identificado como Fernando Gabriel Funes, quien resultó ser un ex cabo de la Policía Federal Argentina (PFA) que utilizaba sus conocimientos de la fuerza para montar un convincente, aunque ilegal, despliegue de autoridad.
La fachada: Balizas, armas y falsas inspecciones
La investigación, supervisada por la UFI N° 5 a cargo del Dr. Federico Pagliuca, se inició tras recibir denuncias sobre un sujeto que recorría los comercios de la zona presentándose como el "Jefe de Calle de la DDI y de la Comisaría 1ª".
Para que nadie dudara de su investidura, Funes no escatimaba en recursos:
Vehículo equipado: Utilizaba una baliza instalada en su auto particular para simular que se trataba de un móvil no identificado.
Uniforme y equipo: Portaba chalecos antibalas y armamento a la vista.
Amenazas veladas: Advertía a los dueños de los locales que actuaba bajo órdenes judiciales para exigirles "colaboraciones" económicas o servicios gratuitos.
El operativo: Arsenal y detención
Tras una serie de tareas de inteligencia y recolección de testimonios, la justicia determinó que el sospechoso no pertenecía a ninguna fuerza de seguridad vigente. Con las pruebas sobre la mesa, se ordenó el allanamiento de su domicilio.
Durante el procedimiento, los efectivos de la DDI Quilmes lograron incautar:
Un arsenal de armas (cuya procedencia se investiga).
Indumentaria policial completa.
Elementos de comunicación y balizas.
Situación judicial
Funes quedó detenido bajo la carátula de “Extorsión agravada por su comisión reiterada”. La fiscalía investiga ahora si hubo otros comerciantes damnificados que, por temor a represalias de quien creían era un jefe policial, aún no han radicado la denuncia.
Este caso vuelve a poner el foco en la importancia de verificar la identificación de los efectivos ante cualquier requerimiento de dinero o servicios, ya que ningún funcionario policial está autorizado a exigir pagos directos a comerciantes.