El hecho, que en su momento conmocionó a los vecinos de la zona sur del Conurbano, sigue sin tener responsables tras las rejas, a pesar de las pistas iniciales sobre los atacantes.
Una emboscada fatal en Villa Domínico
El fatídico episodio ocurrió el 28 de octubre de 2019. Según el expediente, Cristian Marzinkus caminaba junto a su hermano por la intersección de las calles Oyuela y De la Serna. Se dirigían hacia su vivienda cuando fueron sorprendidos por un joven armado que, sin mediar palabra, les apuntó directamente.
Presos del pánico, los hermanos comenzaron a correr para salvar sus vidas. Sin embargo, al llegar a la calle Carabelas, el atacante abrió fuego. Cristian recibió un impacto de bala certero a la altura del abdomen que lo dejó gravemente herido en el suelo.
El escape y la pista del vehículo gris
Tras efectuar los disparos, el agresor huyó rápidamente hacia un vehículo que lo esperaba a pocos metros: un Chevrolet Corsa de color gris, de dos puertas y con vidrios polarizados. En el auto se encontraba al menos un cómplice que actuó como chofer para facilitar la fuga.
A pesar de que Marzinkus fue trasladado de urgencia por sus propios familiares a un centro asistencial cercano, la gravedad de la lesión interna fue irreversible y falleció a los pocos minutos de haber ingresado.
2019 - 2026: Una causa estancada
Desde aquel octubre de 2019, la investigación ha pasado por diversas etapas sin lograr identificar con nombre y apellido al tirador ni a su acompañante. El próximo mes de octubre se cumplirán siete años del homicidio, un plazo que activa las alarmas legales y familiares sobre la posible prescripción o el archivo del caso por falta de pruebas nuevas.
“Tememos que el asesinato quede en el olvido. No hay sospechosos identificados y el auto desapareció de los radares. Cristian tenía toda una vida por delante y quienes lo mataron siguen libres en la calle”, expresaron allegados a la víctima.
El pedido de justicia
La familia de Cristian Marzinkus continúa reclamando que la fiscalía interviniente profundice el análisis de cámaras de seguridad de la época y reevalúe los testimonios recolectados en el barrio. El caso de Cristian se suma a una lista de hechos delictivos en Avellaneda que, con el correr del tiempo, ven cómo las posibilidades de justicia se diluyen entre la burocracia judicial y la falta de sospechosos.
Por estas horas, el entorno de la víctima busca visibilizar el caso para evitar que el expediente termine en un estante, esperando que algún dato nuevo permita dar con la banda del Corsa gris que aquel día decidió terminar con la vida de un vecino de 30 años.