Lo que pretendía ser un encuentro familiar de rutina en la Unidad Penal N° 50 de Mar del Plata terminó convirtiéndose en un expediente judicial por una maniobra tan obvia como arriesgada. Un hombre de 65 años fue aprehendido este fin de semana tras intentar burlar la seguridad penitenciaria ocultando estupefacientes en su cuerpo.
El operativo, que transcurría con la parsimonia habitual de los días de visita, dio un giro inesperado cuando el sospechoso llegó al primer anillo de requisa del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
El detalle que despertó la sospecha
La confianza del visitante se desmoronó frente a la mirada entrenada de los agentes. Según informaron fuentes oficiales, los guardias detectaron un relieve anómalo en la vestimenta del hombre: un bulto excesivo y sospechosamente rígido en su zona íntima que no coincidía con la anatomía normal.
Ante la evidencia de un factor externo oculto, los efectivos procedieron a realizar una requisa intensificada en el sector de boxes. Allí, el misterio se resolvió con rapidez al hallar, dentro de su ropa interior, un envoltorio de nylon que contenía sustancias prohibidas.
Peritajes y confirmación de la sustancia
Tras el hallazgo, se activó de inmediato el protocolo de seguridad y se dio intervención a las autoridades policiales y judiciales correspondientes. El "paquete" fue sometido a los test de orientación de rigor para determinar fehacientemente su naturaleza.
Sustancia: Marihuana (confirmada por reactivos).
Peso: Poco más de 5 gramos.
Destino: Se presume que la droga estaba destinada a un interno del pabellón, ya sea para consumo personal o para alimentar el mercado interno de la unidad.
Resumen del Caso
| Detalle | Información |
| Lugar | Unidad Penal N° 50 (Mar del Plata) |
| Implicado | Hombre de 65 años |
| Modus Operandi | Ocultamiento en zona íntima |
| Sustancia | Marihuana (5 gramos) |
| Estado Legal | Aprehendido / A disposición de la Justicia |
Consecuencias legales
El hombre pasó de ser un visitante a quedar imputado en una causa penal. La Justicia investiga ahora si el sujeto cuenta con antecedentes previos por este tipo de maniobras o si forma parte de una red de ingreso de estupefacientes a los penales de la zona.
Este episodio vuelve a poner de relieve la eficacia de los controles manuales y visuales en las cárceles bonaerenses, donde el ingenio de los visitantes —a veces precario— se choca contra la rigurosidad de las requisas.