Un grave escándalo institucional envuelve al Servicio Penitenciario Bonaerense tras una serie de episodios de extrema violencia y encubrimiento en la zona sur del Conurbano. En la Unidad Penal N° 31 de La Capilla, en Florencio Varela, incendiaron por completo la celda de un interno que amenazaba con revelar tramados de corrupción carcelaria. Según denuncias recopiladas en el expediente, agentes penitenciarios y reclusos de extrema jerarquía habrían montado una falsa prueba para encubrir el atentado bajo la carátula de un accidente doméstico.
El hecho se produjo en el marco de una investigación judicial más amplia llevada a cabo por la DDI Quilmes, la cual busca desarticular una red mafiosa de narcotráfico, extorsiones y estafas que operaba impunemente desde el interior del establecimiento carcelario.
Amenazas, fuego y el lema del silencio
De acuerdo con los testimonios recogidos en el interior del Pabellón 1, el conflicto estalló alrededor de las 9:00 de la mañana, cuando integrantes del grupo conocido internamente como “La Comitiva” increparon a un recluso de apellido García, alias “Panchi”. La advertencia fue directa: le exigieron que “se quedara callado y no hablara porque la iba a pasar mal”, ante la sospecha de que el interno planeaba revelar los pactos económicos entre los detenidos y las autoridades del penal.
A las 12:00 del mediodía, la celda número 20 donde se alojaba García quedó envuelta en llamas y se incendió completamente. Testigos del pabellón aseguraron que el siniestro no fue un imprevisto, sino una represalia directa para acallar al interno. Tras la sofocación del fuego, se escucharon nuevas amenazas advirtiendo que el incendio era solo un "primer aviso" y que, si se "iba de boca", atentarían contra la integridad de su familia.
Trama de Violencia e Investigación Judicial en la Unidad 31
| Parámetros del Hecho Investigado | Detalle de las Actuaciones Denunciadas |
| Establecimiento Penitenciario | Unidad Penal N° 31 (La Capilla, Florencio Varela) |
| Interno Agredido | Apellido García, alias “Panchi” |
| Grupo Agresor Señalado | “La Comitiva” (Banda interna del Pabellón 1) |
| Siniestro Registrado | Incendio total de la Celda 20 |
| Falsa Coartada Denunciada | Implantación de una pava eléctrica para simular un cortocircuito |
| Medidas Judiciales de la DDI | 11 reclusos imputados y secuestro de 13 teléfonos celulares |
| Hallazgo Comprometedor | Incautación de dos celulares en la oficina de la Subdirección |
La grave coartada armada entre guardiacárceles y agresores
El aspecto de mayor impacto institucional radica en el supuesto rol activo del personal del Servicio Penitenciario para encubrir la agresión. Diversos reclusos señalaron que efectivos guardiacárceles mantuvieron una reunión en el patio interno del pabellón con los miembros de “La Comitiva” para unificar la versión oficial del hecho.
Montaje en la escena del hecho: Según las denuncias, los funcionarios policiales acordaron asentar en el parte oficial que el foco ígneo se debió a un "principio de incendio por cortocircuito". Para respaldar la maniobra, un oficial penitenciario habría obligado a tres internos a buscar una pava eléctrica en desuso en un volquete del sector de basura e ingresar el artefacto a la celda 20 clausurada junto a un televisor.
“En el pabellón todos sabían que no fue un cortocircuito. Fue un atentado. Una forma de decir 'acá mandamos nosotros'”, manifestaron voceros del entorno de las víctimas.
Operativo de la DDI Quilmes y filtración de información
El episodio violento está íntimamente ligado a las denuncias presentadas por familiares de detenidos que derivaron en un amplio allanamiento coordinado por la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes.
Como resultado del operativo, 11 presos fueron formalmente imputados por integrar una organización criminal dedicada a realizar estafas telefónicas, extorsiones y venta de estupefacientes en el penal. Además, los agentes lograron incautar 13 teléfonos celulares, destacándose el insólito hallazgo de dos terminales móviles ocultas en el despacho privado del subdirector de la Unidad 31.
A pesar de los avances del procedimiento judicial, los denunciantes remarcaron que el operativo no logró desmantelar todo el circuito ilegal debido a que los funcionarios del penal habrían alertado a la banda horas antes de la llegada de la DDI, permitiendo que escondieran cargamentos de droga y módems de internet en el Pabellón 3.